"El sentimiento de pertenencia se define como una sensación de identificación de una persona con un grupo o con un ambiente determinado".
(Brea, 2014)
Cuando hablamos de sentido de pertenencia, nos referimos al sentimiento de formar parte de un grupo en el que adquirimos modelos de referencia, que influyen directamente en nuestras características. Tiene su origen en la familia ya que es el primer grupo al que pertenecemos.
Este sentido de pertenencia es fundamental para nuestro desarrollo evolutivo, ahora bien, no deja de estar directamente influenciado por los cambios sociales que van inherentes a la evolución de los tiempos.
El primer autor en tratar sobre ello fue el médico y psicoterapeuta Alfred Adler (1870-1937), en su teoría de la psicología individual, donde habló sobre la necesidad del sentimiento de pertenencia, al que denominó Sentimiento de Comunidad. Adler afirmaba que todo comportamiento del ser humano está encaminado a la búsqueda del sentimiento de pertenencia, de estar integrado en una comunidad y en sociedad.
Años más tarde, en 1943 Abraham Maslow, psicólogo humanista, creó la pirámide de las necesidades humanas donde estableció el orden de prioridad de las necesidades humanas, y señaló como tercera necesidad la de pertenencia.
Así pues la primera necesidad hablaría de aquellos aspectos fisiológicos (alimento, descanso, respiración), la segunda necesidad abordaría la seguridad (protección, estabilidad laboral, familiar), y en el tercer escalón se encontraría la necesidad de pertenencia, dándole así un papel fundamental en el desarrollo y bienestar del ser humano. El sentido de pertenencia es definido como 'un sentimiento de arraigo e identificación de un individuo con un grupo o con un ambiente determinado'.
Según Sánchez Vidal (2001), el sentido de comunidad tiene:
(a)un núcleo importante en torno a la interacción social entre los miembros de un colectivo
(b) se complementa con la percepción de arraigo territorial
(c)y un sentimiento general de mutualidad e interdependencia.
Esta noción general se puede aplicar a pueblos, ciudades, barrios, agrupaciones religiosas, organizaciones educativas, etc. Esto implica que habrá innumerables tipos de comunidades así como de sentidos de pertenencia, pero en todos se encontrara una piedra angular común. En estos grupos, las personas desarrollan lazos afectivos, se saben valoradas y comparten un conjunto de tradiciones, un pasado común, pautas de comportamiento, valores y símbolos patrios que contribuyen al desarrollo de compromisos en proyectos comunes.
Al promover en los espacios educativos el desarrollo de un sentido de pertenencia flexible e incluyente a diversos grupos, la comunidad, la nación y la humanidad, se pretende que generen disposiciones en los alumnos para participar constructivamente en la mejora del ambiente social y natural, interesarse en la situación económica del país, cuestionar la indiferencia ante situaciones de injusticia y solidarizarse con las personas o grupos de diferentes latitudes y contextos.
Al serle fiel al grupo y siguiendo sus normas se da una identidad y una seguridad, mientras más segura se sienta la persona, más elevado será su sentimiento comunitario y estará más dispuesta a seguir normas de convivencia.
El que se sabe miembro de un grupo, está más predispuesto a cuidar todo lo que este representa porque tiene un significado importante, una filosofía; de lo cual forma parte. El sentir orgullo da valor como personas, da seguridad y autoestima.
Hay un punto clave para el desarrollo propio, y es que el sentido de pertenencia influye en la gestación de la identidad propia como seres de este mundo.
Diversos autores coinciden en la importancia de este sentimiento para el desarrollo cognitivo, el comportamiento de la persona, su salud y su bienestar. A raíz de este sentimiento se crea la vinculación con el grupo. Este concepto hace referencia a la unión de la persona con el grupo y los miembros del grupo al que se siente vinculado. Una persona sin vínculos, sin grupos a los que sentirse unido, desemboca en tristeza, soledad, ansiedad y depresión.
El sentimiento de pertenencia es un elemento fundamental en la definición y cohesión de la identidad personal y cultural. Se puede definir como el conjunto de sentimientos, percepciones, deseos, necesidades, afectos, vínculos, etc. que van construyéndose a partir de las experiencias y de las prácticas cotidianas desarrolladas por las personas o los grupos en los espacios de vida. La pertenencia a un lugar o a un grupo, aunque no todos tengan esta necesidad, interviene en la cobertura de una serie de necesidades básicas como la seguridad, la estima, el reconocimiento, el bienestar, el compromiso, las actitudes positivas, etc.
Del mismo modo que la identidad, la construcción del sentimiento de pertenencia de una persona, como sentimiento y vínculo afectivo, es complejo, en su construcción intervienen muchos factores. Donde se pueden mencionar las características del contexto, las ideas y experiencias previas, las relaciones sociales y afectivas, la cobertura de las necesidades básicas, las experiencias positivas y satisfactorias en el lugar de residencia, los símbolos y valores propios y compartidos con la colectividad, la participación y cooperación en la comunidad y el reconocimiento y aceptación en la comunidad. Por lo que, este sentimiento que suele utilizarse como bandera en las relaciones, es una construcción que puede presentarse de forma diversa, puede tener que ver con muchos aspectos y ámbitos de la vida y es dinámico y cambiante. Fácilmente puede suceder que, dentro de un grupo con un mismo sentido de pertenencia, este sentimiento presente características muy diferentes, o que un sentimiento cambie con los años de residencia en un nuevo territorio.
El sentimiento de pertenencia está muy ligado a la identidad del lugar donde se vive y al que se dice pertenecer, donde se establecen las interrelaciones culturales y se tienen las experiencias más significativas. Estos sitios vividos, con sus características, configuran la identidad de las personas, que le acaban otorgando valores de arraigo positivos o negativos y de rechazo. Es cierto que los factores o elementos que configuran este sentimiento son diferentes según la escala territorial del lugar de donde se sienten principalmente. En la escala local, generalmente se explican por experiencias personales o socioafectivas y por aspectos funcionales de territorio, y en escalas supralocales por cuestiones ideológicas, históricas o lingüísticas. Por eso es muy importante la aprehensión de los espacios de convivencia en la construcción del sentimiento de pertenencia, a partir de la configuración de relaciones inclusivas como, la participación y cooperación entre iguales.
Desarrollo y fortalecimiento del sentimiento de pertenencia de las personas o los grupos en un territorio ayuda a construir conciencia de vinculación, favorece las actitudes participativas y de cooperación en el medio y en la comunidad, y facilita el proceso de inclusión y la cohesión social. Como decía Turner, el sentimiento de pertenencia es un elemento positivo movilizador en los grupos y comunidades.
De acuerdo con Castells (1997), una persona con sentido de pertenencia, tiene una compatibilidad con la identidad grupal al que pertenece: no hay identidad sin pertenencia y viceversa (Castells, 1997).
Los procesos psicológicos que intervienen en el sentido de pertenencia son (Levine, Moreland y Ryan, 1998):
• Identificación con los elementos del grupo.
• Compromiso y motivación para ser miembro activo en la construcción y organización del grupo.
La membresía está vinculada con el sentido de pertenencia del individuo al grupo, al seguimiento de sus objetivos y normas que establecen un sentido de mayor comunicación y atracción grupal. Está definida, ya que cada miembro sabe si pertenece o no al grupo, las normas o políticas están claramente establecidas y los miembros las conocen y las siguen. El contar con una membresía hace que los integrantes se reconozcan como elementos importantes de un grupo en particular. Tienen una sensación de aprobación que ayuda a que se involucren con los procesos para la consecución de los objetivos. Según Thelen (1954), corresponde a la integración de cada uno de los elementos a la pertenencia del grupo. Es la percepción del individuo respecto a su relación con el grupo (Thelen, 1954).
Dentro de los tipos de membresía en algunas ocasiones, contienen un documento que se entrega de manera oficial para identificar a los elementos. Como credenciales, tarjetas, pulseras, etc., y su objetivo es reconocer que se forma parte del grupo.
La membresía puede ser de diferentes tipos:
• Formal: identifica la integración de un grupo con exclusividad, imagen y objetivos. Esos están conocidos en su totalidad por los miembros.
• Informal: el ingreso y permanencia de los miembros no tiene una estructura definida y generalmente se dan, por necesidad de contacto social.
• Voluntaria: como su nombre lo refiere, los individuos se integran de manera voluntaria a los grupos, por el propio deseo, libertad y ánimo de pertenecer al mismo.
• Involuntaria: es la que se adquiere en diversas circunstancias como son el nacimiento o la familia, es decir, sin poder de elección.
• Múltiples: en ellas los sujetos logran pertenecer a diversos grupos sociales, culturales, políticos, familiares, etc. Con ello, logran ventajas para identificar procesos de socialización y satisfacción de intereses y necesidades personales y grupales.
• Marginal: cuando hay niveles dentro del grupo, en el que los integrantes marginales están sólo a un paso dentro del grupo a comparación de los aspirantes.
El deseo de aceptación y formar parte de un grupo es uno de los procesos más importantes de las interacciones personales, así como las acciones de acercamiento para el desarrollo personal y grupal. Una vez que la persona ya es miembro de un grupo, debe existir una atracción hacia los objetivos, los procesos y la identidad de dicho grupo. Es decir, debe tener un sentido de pertenencia.
Algunas razones por las cuales las personas tienen la necesidad de afiliarse a un grupo y el deseo de integrarse en las propuestas de adjetivos que presenten son la seguridad, estima, aceptación, identificación.
Los sujetos que están integrados a un grupo y se relacionan o trabajan de manera estrecha, logran establecer mayores intercambios comunicativos de ideas, pensamientos y diversas actitudes referentes a las actividades que encuentren en las metas de los grupos, mantienen su atracción por el grupo y sus miembros.
La atracción de una meta debe reunir las características de identificación con los objetivos del sujeto para lograr incorporarse dentro del grupo u organización. Es cuando la persona se identifica en todo sentido con lo que ese grupo establece.
Los miembros de un grupo al sentirse satisfechos por tener la oportunidad de expresar sus opiniones, validar sus actitudes y pensamientos se integra de manera efectiva hacia la productividad grupal y se sienten aceptados como miembros del mismo grupo.
De acuerdo con Shaw algunos motivos por los cuales los miembros de los grupos sienten atracción a los mismos (Shaw, 1983):
1. Atracción entre los elementos del grupo mutuamente, es decir, por el vínculo generado.
2. Atracción hacia las metas o los objetivos del grupo.
3. Atracción por las actividades o modo de ejecutar el plan de acción del grupo.
4. Atracción hacia el mero sentimiento de pertenencia, el cuál de por si genera bienestar.
5. Atracción hacia los incentivos que se obtienen al formar parte del grupo.
En los grupos existen elementos de aceptación mutua, la toma de decisiones, el proceso de comunicación y la motivación. La sensación de pertenencia y utilidad al grupo, genera una mayor aceptación de los integrantes y líderes del grupo.
Las personas que conforman un grupo de referencia, se sienten identificados con él, si aún no son miembros, aspiran a ser parte de él y lo toman como referencia para la formación de su identidad.
En los grupos de referencia los integrantes están plenamente identificados con el objetivo del grupo. Pueden realizar procesos de evaluación de sus miembros o de cada uno de los elementos (como las normas, objetivos y funciones), ya que personalmente los conocen y los aceptan. Reconocen las características y acciones que se llevan a cabo para el logro de los objetivos grupales.
En estos grupos es fundamental el análisis de las normatividades que se han establecido y requieren realizar un seguimiento de la evaluación de sus principios y organización en comparación al sentir de sus elementos. Porque los grupos de referencia tienen la característica que su esencia, hará sentir a sus miembros como una parte importante del mismo, los involucra en las decisiones y los individuos sentirán que su identidad es totalmente compatible con el grupo.
La familia, los sindicatos, las organizaciones, etc., son considerados grupos de referencia, siempre y cuando la persona sienta una total identificación con los elementos del grupo. Un sujeto que no se identifica con los valores, normas y objetivos del grupo no tiene una pertenencia al mismo, por lo que no cuenta con un grupo de referencia.
Referencias:
IEU Universidad. Semana 2. Dinámica de Grupos. Apuntes Digitales. Unidad III. Procesos básicos de los grupos. Recuperado el 14 de junio de, https://lic.ieu.edu.mx/pluginfile.php/41858/mod_resource/content/1/Apuntes%20S2.pdf
Oberst, Úrsula (2002). Salud mental y ética: El concepto de sentimiento de comunidad en la psicología de Alfred Adler. Persona, (5),131-146.[fecha de Consulta 19 de Junio de 2022]. ISSN: 1560-6139. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=147118132005




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